Algunos errores generales de los opositores (Este post os recordamos 3 errores que tenéis que tener cuidado en no cometer):
- No hay que despreciar la importancia de los errores pequeños.
Un error puede no ser crítico, pero si se suman varios el daño acumulado puede ser importante, tanto más cuanto que el viaje de la oposición es largo y si una brújula ligeramente desviada tras correr un kilómetro sólo nos apartará unos metros del objetivo, en cientos o miles de kilómetros nos puede hacer revisar el puerto buscado.
- El ordenador es el enemigo natural del opositor:
No es necesario ni conveniente retirarlo de la mesa si ya se encontraba sobre ella. Debe estar donde habitualmente lo utilizamos, pero únicamente cuando estemos estudiando el examen tipo test o realizando las correspondientes actividades, y solamente conectado con nuestro aula virtual.
- El “repaso” es un concepto falso.
La mayoría de los opositores creen que cuando termina una vuelta del temario o cuando vuelven sobre un tema, la labor es más fácil porque sólo se trata de “repasar”. Ese es un concepto del colegio o de la universidad. En las oposiciones el repaso no existe y se trata siempre de un “reestudio” que requiere exactamente la misma intensidad que el inicial, lo que sucede, es que como parte de la materia ya se recuerda, en cada nueva vuelta se puede y se debe estudiar más materia, en el mismo tiempo que antes se empleaba para estudiar menos, pero el esfuerzo es siempre el mismo, desde el primer día hasta el último y si en algún momento dejamos de reestudiar, porque vamos demasiado rápido, estaremos perdiendo calidad. Sólo en la recta final del examen dos-tres días, tiene sentido dar una vuelta rápida a todo dejando “de estudiar”.
- No se deben extrapolar las notas del instituto o universidad a la oposición.
En general este tipo de extrapolaciones suponen tanto como creer que los juegos de policías y ladrones del patio del recreo Enel colegio, son equiparables a patrullar la noche por Madrid como Policía Nacional.
- Es un error pensar que la memorización perjudica a la comprensión.
La memorización lleva consigo, aunque no se quiera, la comprensión. Sin embargo, la comprensión, por sí sola no genera ningún tipo de memorización.
Como la oposición en su núcleo duro no es una prueba de comprensión, ni de inteligencia, ni de memoria, sino de esfuerzo memorístico realizado, quien memoriza y comprende, aprueba y quien no memoriza, comprende, pero no se acuerda de lo que comprende y no lo puede contestar, suspende.



