* El opositor debe disciplinarse en todos los sentidos y esto abarca el tratar de asimilar ciertas pautas repetitivas de conducta, que contribuyan a automatizar sus reacciones. Es interesante, por tanto, que se acostumbre, cada noche, a dejar toda la habitación perfectamente recogida y en estado de revista, lo que evitará que durante el estudio del día siguiente, su mirada se pueda perder contemplando objetos descolocados, o fuera de sitio. Lo que siempre está en el mismo sitio, termina por no llamar la atención. De igual modo, todas las mañanas procederá a ventilar la habitación, para asegurar una renovación del aire de la misma, cara al estudio y hará su cama, en el rato previo al estudio…

* El opositor se marca unos objetivos inasumibles:

Consiguientemente, cuando no puede alcanzarlos, comienza a pre-ocuparse, en lugar de ocuparse. La jornada de estudio se pierde intentando corregir el error anterior, o sin poder concentrarse en el estudio, pensando en el error, con lo que finalmente se desperdicia en todo, o en parte, una segunda jornada de estudio. Cuando el proceso se va repitiendo, continuada, o intermitentemente, el opositor pierde la seguridad en sí mismo. Cada jornada, antes de empezar a estudiar, no sabe si el día va a ser bueno, o malo, y entonces comienza a pensar cosas raras para tratar de eludir su responsabilidad, tales como que, si falló el día anterior, lo podrá recuperar el domingo, es decir, mira hacia el fallo que tuvo (pasado), o hacia la opción de recuperarlo más adelante (futuro), pero no mira para la jornada de estudio que tiene por delante…

* Después de haber turorizado un buen número de lecturas de ejercicios en diferentes convocatorias de oposiciones de ingenieros, y agentes medioambientales, nuestra experiencia fue, que hay que considerar como aspectos claves, los siguientes:

– Cuidar el aspecto personal.- Leer alto, claro y despacio.

– Transmitir seguridad, firmeza, decisión y confianza.

– Mostrar máximo respeto hacia el Tribunal.

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